A menudo hablamos del voluntariado como un acto noble, una entrega hacia los demás, y lo es. Pero también puede ser la forma más directa de ayudarte a ti misma.
Mi experiencia como voluntaria en un retiro de yoga y meditación
Esta nació de una necesidad muy personal. Necesitaba parar y respirar, dejar de correr, de exigirme, de cumplir. Necesitaba escucharme.
En medio del ruido mental, decidí hacer un voluntariado como Karma Yoguini. Me permitía estar en contacto con la naturaleza, rodearme de personas con una visión más consciente de la vida y, sobre todo, disfrutar del silencio, al menos del externo.
Y qué mejor lugar que una sencilla casita en mitad de la montaña donde cada día comienza con yoga y meditación, y donde todo se vive como una ceremonia: caminar, mirar el cielo, ducharse, hacerse un té…
Un espacio de autoaceptación y autocuidado. Desde el principio supe que no venía a ayudar, sino a vaciarme, a habitar el presente y aprender.
¿Por qué ayudar a otros te transforma por dentro?
Llegué a Yoga Te Transforma en 2021 tras mi tercer ataque de ansiedad. Nunca había participado en un retiro ni viajado sola. Me sentía perdida, sin rumbo, pero intuía que necesitaba un cambio profundo.
Practicaba yoga desde la pandemia, pero lo hacía con la misma rigidez que arrastraba de mi etapa como gimnasta: “si no duele, no vale”. Incluso en la esterilla me exigía y me comparaba.
Hasta entonces, creía que mi malestar venía de fuera: un jefe que no me valoraba, compañeros injustos, una pareja que no me respetaba, una madre que no me aceptaba… Pero allí entendí que, cuando tomamos responsabilidad y dejamos de culparnos, empezamos a transformar la vida desde dentro.
Aunque me costaba respirar en cuatro tiempos y lidiaba con mi nerviosismo, algo cambió durante ese primer retiro. Por primera vez comprendí algo esencial: la diferencia entre culpa y responsabilidad.
Fadia, mis compañeras, la energía… Todo me llevó a dejar de compadecerme, dejar de culpar al entorno, a los otros, a mi historia, y moverme hacia cómo quería vivir.
No sé si fue un despertar, pero estoy segura de que me quité la venda y entreabrí los ojos.
Volví a casa distinta. Poco a poco empecé a vivir más despacio, algo más atenta y, por momentos, más presente. Cada día me dedicaba tiempo para mover el cuerpo con conciencia, respirar, comer con atención y escuchar el silencio.
El voluntariado en un retiro de yoga : el camino del Karma Yoga.
En enero regresé al retiro y, al terminar, Fadia —la creadora de Yoga Te Transforma— me propuso quedarme como voluntaria. Por supuesto, acepté sin dudarlo.
Fue entonces cuando descubrí el Karma Yoga: el servicio desinteresado como forma de meditación. No se trata de grandes gestos, sino de entregar lo cotidiano desde el corazón, sin esperar nada a cambio. Solo estar y ser.
Ser voluntaria no es simplemente “trabajar gratis”, sino una forma de cultivar la humildad, la atención plena y la empatía. Volverte consciente de cada gesto y convertir cada acción en una práctica de presencia —preparar un desayuno con amor, limpiar un baño con atención, estar presente cuando alguien necesita hablar— son en realidad grandes oportunidades de práctica espiritual.
A veces, como voluntario, puede pasar que en algún momento no tengas tiempo para hacer todas las actividades del retiro. Pero ese no es el punto, porque el aprendizaje está en otro lugar. Está en observarte mientras haces lo que haces, en reconocer tus reacciones, tus resistencias, tus ganas de controlar. Está en ver cómo te colocas cuando “nadie te ve”. En comprender que no se trata de ti, sino de sostener un espacio para otros.
Ese dar consciente me enseñó a calmar la mente, a aceptar mis sombras, a vivir con ligereza. El voluntariado me mostró que la vida sencilla es la más llena. Y aprendí que el silencio entre pensamientos es un refugio.
Que las personas que más me molestan son en realidad espejos de mí misma, normalmente de esa versión con la que no quiero conectar y más necesita sanar.
Que lo que muchas veces juzgamos fuera es lo que no hemos aceptado dentro.
Que cuando no sabemos darnos a nosotros mismos, tampoco sabemos compartir con los demás.
Ahí apareció una de las revelaciones más importantes: dar desde el corazón te devuelve el doble. Y es que dar no es agotarse, sino ofrecerte desde el amor amable y la compasión.
Así pude comprender algo esencial: cuando ayudas a otro también te ayudas a ti.
O como dice Buda: “Si enciendes una vela para alguien más, también iluminas tu camino”.
Vivir en la naturaleza retirada con yoga y meditación es volver a lo esencial
Uno de los mayores regalos del voluntariado fue vivir en esa casa en medio del bosque. Allí el ritmo lo marca el sol, los pájaros, el fuego de la chimenea…
No hay pantallas ni prisas, solo caminatas bajo los árboles y cielos estrellados.
Un lugar donde cada gesto —limpiar, poner la mesa, cortar verduras, encender el fuego— se vuelve una ceremonia, y la vida entera, un retiro.
Allí comprendí que lo esencial es simple. Que la naturaleza no está solo fuera, también vive dentro de ti. Y que cuando el cuerpo se regula, también se calma la mente.
La Sangha: crecer en comunidad
Estar en comunidad fue medicina. Vivimos en una cultura que glorifica la independencia, pero a veces lo más sanador es sentirte acompañada, que alguien te mire a los ojos y, sin decir nada, te pregunte desde el corazón: “¿Cómo estás?”
Compartir tareas, prácticas, silencios… creó vínculos profundos. Comprendí que crecer no tiene por qué ser solitario, que todo es tu maestro, y que tu historia puede ser útil si ayuda a alguien más a comprender la suya.
Porque al fin y al cabo, la vida es eso: coexistir, cohabitar e interser.
De la ansiedad a la India: una vida más honesta y agradecida
Tras el voluntariado cumplí mi sueño de viajar a India. Allí descubrí el valor de lo simple: que salga agua del grifo, que haya electricidad, que alguien te ceda su cama, comunicarte sin palabras…
Al volver seguí participando como voluntaria en los retiros mientras lo compaginaba con otro trabajo. Fue un tiempo de transición para poder dejar atrás una vida que ya no me hacía feliz.
Y tras un año así, regresé a Asia durante cinco meses más. Tras esta nueva y aún más reveladora experiencia, volví al retiro, pero en esta ocasión como profesora de Yin Yoga, guía de rutas meditativas y asistente de Fadia en los baños de sonido.
Desde este nuevo lugar puedo aprender aún más, aunque necesitaba transitar primero la otra parte del camino.
Ver a los demás en su proceso me ayuda a reconocer mis propios patrones, comprender que cada persona es única, también sobre la esterilla, y que mi forma no es mejor ni peor, y además varía con el tiempo.
Hoy buscamos voluntarios para los retiros de yoga
Actualmente sigo viajando por India, por tercera vez, mientras espero regresar en pocos días al centro de retiro, como voluntaria en algunas tareas, pero también como profesora.
Para poder compartir mi experiencia y seguir devolviendo a Fadia y su bello proyecto la nueva vida que me regalaron.
Porque este es el camino que he elegido: una práctica constante de gratitud, presencia, servicio y amor, hacia mí y hacia los demás.
Pero necesitamos a alguien más que resuene con esto, que lo necesite y quiera compartir nuestro humilde camino.
¿Por qué ser voluntario en un retiro de yoga?
Porque no es solo una ayuda al lugar o al equipo, es un regalo para ti.
Porque aprendes a respirar con conciencia, a moverte con intención, a estar presente.
Porque cuando te enfocas en los demás, tu sufrimiento se transforma y se aligera.
Porque te conecta con lo esencial, con lo básico, con lo humano.
Porque dejas de vivir desde el ego y empiezas a vivir desde el alma.
Porque servir es sanar.
Porque ayudar a otros es en realidad ayudarte a ti misma.
Porque en el dar también recibes.
¡Y ahí es donde todo se transforma!
Si estás buscando una experiencia diferente, si sientes que necesitas parar y mirar hacia dentro, si quieres regalarte algo que no se compra…
Ser voluntario puede ser ese camino.
El camino de vuelta a ti.
Amaranta Artime.
Si quieres más información sobre este voluntariado puedes encontrar la información de las tareas y fechas pinchando aquí y también puedes ver que dicen de nosotras en los medios como voluntarias aquí.
